domingo, 17 de febrero de 2013

La cinta morada

Ella lo dejó. El problema no ella, era él y aunque parezca una historia clásica, no lo es. El problema era que él se había enamorado de la criada de la casa de sus padres, pero nunca tuvo el valor de confesarlo plenamente, de burlase se la sociedad y huir con ella; siempre le importó más mantener el título de nobleza que su abuelo había logrado obtener. Él prefirió casarse con una mujer de su clase, una mujer que no le merezca una vergüenza ante su selecto grupo social que lo invita cenas, donde lo único que importa es hablar de banalidades y cosas materiales.
Tras la muerte de sus hijo, el matrimonio perdió todo sentido. Ella lo amaba a través del niño, pero cuando murió todo perdió sentido; matrimonio terminó. Él se dio cuenta que no podía mantener más esa farsa, mientras tanto su mujer encontraba en la cartera de su esposo, un pequeño trozo de cinta morada que justamente coincidía con la cinta de la que pendía un corazón, en el cuello de la criada. Su mujer se dio cuenta de todo sin tener que hablar alguna palabra con él. Se divorciaron. Ella se llevo todo y él se fue a vivir a un hostal. Él nunca tomó la decisión correcta en el momento adecuado. La criada no pudo tolerar la situación y huyo al extranjero, la cobardía de él, así como su falta de valor la hirieron, nunca volvió ni lo espero más. Él murió en su espera y por la desesperación que la falta de decisión provoca a través de los años. Su mujer se fue también, intentó rehacer su vida pero la sombra de aquella experiencia fallida jamas logró superarla.

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