jueves, 9 de mayo de 2013

Las limitaciones de pensamiento

Cuando alguien te dice que lo que piensas o lo que quieres hacer no está bien, que porque no es congruente o no es válido (de acuerdo a sus parámetros de entendimiento o interés), lo que suele pasar es que uno pierde en interés en ese tema y hasta uno llega a pensar que lo que uno piensa no es ni bueno, ni lo que se supone que uno debería de pensar. Este es el problema de pertenecer a una comunidad de académicos, investigadores o algo por el estilo, que tiene ideas muy cerradas e impositivas.
Sin embargo, siempre hay una persona, igual de loca que uno, que cree que lo que uno piensa no es raro, que si tiene valor y que si es interesante. Lógicamente esta persona no pertenece a ese grupo o selecta comunidad cuyas ideas ya están por demás marcadas y resultan algo anticuadas. Esta persona tiene una perspectiva y visión diferente de los fenómenos y de los temas. El hecho de que no pertenezca a ese círculo no significa que su trabajo no sea reconocido o bueno, sino que se mueve en otra esfera.
Las personas deben de estar abiertas a los cambios, no se deben de mantener las mismas ideas, ni los mismos enfoques, sino que hay que renovarlos, ampliar los horizontes y buscar dar un giro a la investigación científica; pero por triste que parezca, estos mismo individuos cerrados no lo permiten, lo que obliga a los alumnos a buscar apoyo y ayuda por otros lados.

No hay comentarios:

Publicar un comentario