jueves, 28 de marzo de 2013

El día libre que nunca llegará

Cuando uno tiene mil actividades a lo largo de la semana lo último que uno quiere en puentes, fines de semana, vacaciones o días de asueto es levantarse temprano y hacer quehaceres domésticos o tarea. Sin embargo, hay veces en las que no queda de otra y uno debe hacer esas cosas o al menos algunas de ellas, porque sabemos que si no lo hacemos seguramente después nos arrepentiremos de no haberlo hecho. Así de triste es la vida. Por esa razón hoy, en mi primer día de verdaderas vacaciones sin servicio ni universidad, yo pretendía ser una misma con la cama y dejar que el mundo girará desde ahí, pero no, los padres siempre tienden a arruinar esos bellos planes de flojera, imponiendo actividades que justifican bajo el argumento: "nunca estás y nunca haces nada". Así que adiós bellos planes de flojera y la verdad prefiero hacer tarea o al menos fingir que la hago, en vez de hacer quehaceres domésticos.

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