Para la mayoría de los trabajadores del mundo, o al menos los del país, el día más anhelado del mes es la bella "quincena". Ese día en el que retribuyen de manera monetaria todo el extenuante trabajo de 15 horribles días de explotación. Sin embargo, este día afecta de manera diferente para cada persona.
Para algunos es un día maravilloso porque ya cuentan con el dinero suficiente para irse de fiesta sin limites, al menos por esa noche, y poder beber, así como comprar todo lo que se les antoje. Lo triste de estos asalariados es que nunca planean, ni distribuyen su dinero adecuadamente, por lo que en los últimos días previos a la siguiente quincena son pobres y gastan simplemente en lo más indispensable. Y de esta manera se vuelve un círculo vicioso de cada 15 días.
Existen otros casos en los que las personas son compradores compulsivos y como ya cuentan con créditos bancarios, sobregiran las tarjetas y al final depositan su salario completo a la cuenta para evitar un mayor incremento de la deuda por los intereses. O en el mismo caso, pero no cuentan con tarjetas bancarias, terminan debiéndole dinero hasta a Juan de las Pitas y en cuanto llega el pago solo reparten el dinero.
Ahí es en donde podemos ver como culturalmente tenemos un problema de administración de los recursos económicos de manera general. Y entonces cabe preguntarse ¿qué tipo de gastador llegaremos a ser, cuando consigamos empleo? Al menos de los que conozco, seremos del primer tipo...
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