jueves, 14 de marzo de 2013

Parte 3


María consideraba a Claudia como una muy buena amiga, pensaba que en algún momento ellas podrían llegar a ser como mejores amigas o algo parecido a hermanas, ya María no tenía hermanas; ella tenía un sentimiento muy especial por Claudia, porque consideraba que gracias a ella había conocido a Diego.
Justo un día antes de la boda, cuando María festeja su despedida de soltera, que Claudia le había organizado; después de pasadas las copas y con los ánimos bastante exaltados, Claudia decidió hacer la declaración que podría cambiar el rumbo de su vida o, por el contrario, arruinar una gran relación.
En el momento menos esperado y cuando María estaba más distraída, Claudia la tomó del brazo y la jalo para poder hablar en privado. Claudia sentía que se le salía el corazón por la boca, no sabía cómo comenzar la conversación, cómo explicarle lo que sentía, cómo decirle que no podía dejar de pensar en ella, cómo decirle que moría y respiraba por ella...
Claudia comenzó a tartamudear, las manos le sudaban y la cabeza le daba vueltas, al parecer ya no estaba tan segura de lo que iba a decir, tenía muchas dudas justo en el momento en que tenía que confesar lo que era y lo que sentía. Respiró profundo y dejó que fluyera, dejó que las palabras salieran solas, que los sentimientos y las emociones hablaran por si solas. Le confeso todo, le dijo que sintió desde el primer momento en que la vio, desde el primer momento en que le sonrió y desde ese momento no la pudo sacar de su mente. La influencia del alcohol en el cuerpo de María desapareció súbitamente, la realidad le cayó de golpe, ella había sentido algo parecido a lo que Claudia le estaba confesando, pero dentro de ella misma lo había negado todo y la declaración de Diego le había permitido desviar su atención y engañarse a sí misma. Aunque María ya había pensado en eso de manera inconsciente, cuando Claudia le dijo entró en shock y no supo que contestar. Finalmente, después de una larga pausa María contestó que necesitaba tiempo para pensar y aclarar su mente respecto a la situación con los dos; le pidió una semana para pensar las cosas, pero no quería que la buscará en ese tiempo, dijo que hablaría con Diego y aplazaría las cosas. Claudia aceptó y le dijo que justo en una semana la buscaría para aclarar las cosas.
María le dijo a Diego que no estaba segura de lo que iban a hacer y que tal vez era demasiado apresuradas las cosas, entonces también le pidió una semana para pensar las cosas y estar segura de la decisión que tomara.
Durante la semana de espera Claudia y Diego no se buscaron, ni se hablaron; Diego no sabía lo que en realidad pasaba, pero no quería ver a Claudia para no tener que explicarle lo que pasaba y por supuesto que Claudia no podía ni siquiera verlo y aunque vivían en la misma casa, se evitaban a toda costa.
Esa semana fue la más larga en la vida de Claudia y Diego, pero intentaron esperar pacientemente; cuando se cumplió el lapso propuesto, Claudia no pudo esperar más y saliendo del trabajo se dirigió directamente a casa de María, segura de que la encontraría ahí. Sin embargo esto no sucedió así, cuando llegó a su casa encontró la puerta entreabierta, así que decidió entrar. La casa estaba vacía, no había nada más que una carta tirada en el piso. Claudia la tomó y la leyó detenidamente, pero al terminarla no pudo soportar lo que decía, la arrugó y la aventó, frustrada ante tal situación se echó a llorar y salió corriendo de ahí.
María no había logrado decidir, la presión había sido demasiada y no podía vivir engañándolos, sentía algo muy fuerte por los dos, pero el hecho de decidirse por uno la hacía tener que lastimar al otro y eso no podía soportarlo; prefirió huir, dejar todo como estaba, no lastimarlos y romper la relación fraternal que existía entre ellos.
Claudia nunca supo cómo fue que Diego se enteró de la desaparición de María, ni tampoco si supo lo que paso entre ellas. Diego se volvió un poco frío con ella, pero con el tiempo lo superaron. Jamás volvieron a hablar del tema, omitieron y olvidaron la existencia de María en sus vidas. Claudia conoció a otra chica y logró confesar a Diego su homosexualidad y en respuesta él le dijo que siempre lo había sabido.

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